El funcionario compartió un cóctel en La Rural junto a un grupo de mandatarios. Primó la cordialidad pero no hubo conversaciones respecto a la pulseada por fondos. «Mientras no peligre el equilibrio fiscal, las provincias están firmes», dijeron.
El jefe de Gabinete asistió al cóctel en Palermo y compartió espacio con los mandatarios críticos del ajuste a las provincias. La reunión fue más simbólica que política, en un contexto marcado por el veto anunciado y la falta de diálogo institucional. El lunes, Francos encabezará otra reunión del Consejo de Mayo.
Lo que en otro momento podría haber sido una postal de distensión federal terminó envuelto en un clima gélido, entre saludos protocolares, gestos medidos y reproches no del todo silenciados. A las 19 de este jueves, en el Restaurante Central de La Rural, el jefe de Gabinete Guillermo Francos y al menos media docena de gobernadores compartieron copa y canapé en el tradicional cóctel organizado por la Sociedad Rural Argentina (SRA), en el marco de la inauguración de la exposición agropecuaria. Fue el primer cruce presencial entre ambos bandos desde que el Senado le dio media sanción a los dos proyectos que desvelan a la Casa Rosada: la modificación del reparto del Fondo de Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y la coparticipación del impuesto a los combustibles.
No hubo reunión formal ni foto buscada, más allá de la difundida institucionalmente junto al anfitrión, el titular de la SRA, Nicolás Pino. Tampoco diálogo político con pretensiones de acuerdo. Lo que sí hubo fue una coincidencia: la relación entre Nación y provincias atraviesa su peor momento desde que Javier Milei asumió al frente de la Presidencia.

Hasta último momento, no estaba claro si Francos volvería a Palermo por la tarde. Ya había estado temprano por la mañana, en el tradicional corte de cinta inaugural, donde se mostró dispuesto a “acercar posiciones” con los gobernadores, aunque enseguida los chicaneó: “Siempre intentamos acercarnos, ellos se alejan un poco a veces, priman las circunstancias políticas”. Finalmente decidió asistir, acompañado por el vocero Manuel Adorni. Mientras que del lado de los mandatarios estuvieron Raúl Jalil (Catamarca), Sergio Ziliotto (La Pampa), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Gustavo Sáenz (Salta), Ignacio Torres (Chubut), Carlos Sadir (Jujuy) y Marcelo Orrego (San Juan), además del jefe de Gobierno porteño Jorge Macri.
Según argumentan cerca de los gobernadores, cualquier negociación real requiere una convocatoria formal en la Casa Rosada y la presencia de funcionarios con poder de decisión. De hecho, el Gobierno había decidido enfriar cualquier expectativa. “Nos saludaremos con cordialidad”, se limitó a anticipar Francos. El jefe de Gabinete sigue siendo el último resorte de interlocución entre el Gobierno y los mandatarios. Pero su margen de acción se achicó en las últimas semanas, después de que fracasaran las negociaciones por los dos proyectos que impulsan las provincias para blindarse frente al ajuste.

Ambas iniciativas fueron aprobadas en el Senado y esperan su turno en Diputados. Una busca ampliar y distribuir de forma más automática los fondos de ATN. La otra pretende que lo recaudado por el impuesto a los combustibles se coparticipe directamente. El Gobierno ve en ambas una amenaza a su mantra: el equilibrio fiscal. Y ya avisó que vetará cualquier ley que altere ese objetivo. “Una vez que tengamos en nuestro poder esas leyes, las vamos a vetar. Todo lo que afecte el equilibrio fiscal, se veta”, dijo Francos.
Los gobernadores, por su parte, mantuvieron ese mismo jueves por la mañana una reunión reservada para coordinar su estrategia parlamentaria. La molestia no es solo por el veto anunciado, sino por la falta de una propuesta alternativa. “Para que el diálogo sea serio, deberían dejar de mandarnos funcionarios de segunda línea”, reprochan. La última contrapropuesta fue en manos de Carlos Guberman, secretario de Hacienda. Ningún punto de consenso.
El deterioro del vínculo con las provincias tuvo además un punto de inflexión silencioso tras las elecciones legislativas en Misiones. Allí, La Libertad Avanza hizo una buena elección en un distrito gobernado por un oficialismo provincial aliado, el Frente Renovador de la Concordia. El resultado encendió alarmas: el Gobierno no solo recorta fondos, sino que también comenzó a disputar poder en territorios donde hasta hace poco regía un pacto tácito de no agresión política. Varios gobernadores interpretaron el avance libertario como una señal de ruptura.
En paralelo, el asesor presidencial Santiago Caputo y los equipos del titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, trabajan en blindar los vetos en la Cámara baja. En Balcarce 50 creen que necesitan sostener tres patas: el PRO, una parte de la UCR (especialmente Rodrigo de Loredo) y los gobernadores que controlan a sus legisladores. Están quienes sostienen que Caputo mantiene chats con varios mandatarios, incluso con aquellos que impulsan los proyectos a vetar.
Pero esa misma articulación abre, dentro del oficialismo, una pulseada estratégica de fondo. Caputo es partidario de priorizar la relación con los gobernadores como una vía de gobernabilidad, incluso si eso implica conceder margen a los oficialismos provinciales. Los Menem, en cambio, quieren acelerar el proceso de construcción del partido La Libertad Avanza en las provincias, aun a costa de desafiar a los mandatarios en sus propios territorios. La tensión entre ambas miradas recorre subterráneamente cada movimiento del Ejecutivo en el Congreso, en los armados y en la gestión.

Lo cierto es que, a la falta de una convocatoria institucional a los gobernadores, se suma el vacío de otras figuras gravitantes del oficialismo. Ni Francos ni Santiago Caputo aparecen, al menos por ahora, como interlocutores visibles con ellos, más allá de los mensajes intercambiados. El jefe de Gabinete quedó solo en el puente, mientras el resto del gabinete político se concentra en el cierre de listas.
Así y todo, Francos buscará ensayar un acercamiento el lunes próximo, cuando presida la segunda reunión del Consejo de Mayo. Allí, junto a representantes de los gremios, empresarios, legisladores y las provincias (el mendocino Alfredo Cornejo estará presente en nombre de los gobernadores), intentará reinstalar el relato del diálogo multisectorial como vía para construir consensos. Pero después de lo que dejó el brindis en La Rural, el Gobierno sabe que deberá ofrecer algo más que cordialidad si quiere recuperar un puente político con las provincias.
En plenos tironeos por fondos, el jefe de Gabinete Guillermo Francos y un grupo de gobernadores tuvieron un careo este jueves en el marco de la 137° edición de la muestra ganadera de la Sociedad Rural Argentina (SRA), cuya inauguración se concretó a la mañana. Las partes compartieron un cóctel organizado por el titular de la SRA, Nicolás Pino. Aunque destacaron el clima de cordialidad, las provincias insisten con una convocatoria formal del Gobierno para negociar.
El encuentro se produjo en un ágape a partir de las 19, al que acudieron los mandatarios Ignacio Torres (Chubut), Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy), Jorge Macri (CABA), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Marcelo Orrego (San Juan) y Sergio Ziliotto (La Pampa), un pelotón variopinto, con representantes del peronismo dialoguista y opositor, del PRO, la UCR y de los provincialismos. El tucumano Osvaldo Jaldo, en tanto, descartó asistir, a la espera de una convocatoria oficial del Gobierno.
Además de Francos, estuvo su vicejefe de Gabinete del Interior, Lisandro Catalán, y otros representantes provinciales y del sector agropecuario.
«Hubo buena onda y charlaron un rato, pero los gobernadores siguen firmes. Mientras no afecte al equilibrio fiscal, van a avanzar», mencionaron desde la órbita de un líder que participó del encuentro. «No hubo un grado de formalidad, hubo algunas reuniones medio informales, pero nada mayor», completó otro dirigente distrital.
Las partes graficaron que primó la cordialidad, pero dieron con tierra con algunas versiones previas de que avanzarían en las conversaciones por fondos. «No había ni lugar para que pase algo», comentó una fuente que asistió al edificio de Palermo.
Tras el evento, el peronista Ziliotto destacó «la necesaria articulación entre lo público y lo privado que sostenemos e impulsamos para generar un proceso virtuoso de producción y trabajo al servicio del desarrollo de nuestro país».
El careo entre las partes tuvo lugar apenas una semana después de que el Senado aprobara por amplia mayoría el proyecto de las 24 jurisdicciones para generar nuevos esquemas de redistribución de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y del impuesto a los combustibles líquidos. Ahora, las iniciativas deberán discutirse en Diputados. El Presidente ya anticipó que, en caso de aprobarse, las vetará.
A la mañana, al participar de la inauguración de la muestra, Francos le bajó el tono a la disputa y aseguró a radio Rivadavia: «No estamos en guerra con los gobernadores». No obstante, afirmó que “siempre intentamos acercarnos, ellos se alejan un poco a veces, priman las circunstancias políticas”. Precisó, a la vez, que su intención es “acordar demandas de los gobernadores con situaciones que tiene el gobierno central”.
Gobernadores reclaman convocatoria oficial de Nación
Del otro lado del ring, aclararon que las invitaciones fueron cursadas por la SRA con antelación a la batalla legislativa. «Nosotros tenemos una invitación desde el 26 de junio a reunirnos con la SRA, mucho antes de los proyectos de ATN e impuestos a los combustibles. Si ellos invitaron a Francos y hay una mesa de diálogo, obviamente no nos vamos a levantar y nos vamos a ir. Siempre estamos dispuestos al diálogo», habían anticipado.
«Todo zaraza», graficaron con mayor rispidez desde otro distrito ante las versiones de un eventual encuentro para discutir ambos temas. La semana pasada, luego de que se aprobaran los dos proyectos de ley por un amplio margen en el Senado, las provincias esperaban una convocatoria formal de la Casa Rosada. Contrario a las expectativas, la gestión libertaria no abrió canales de negociación, más allá de algunas comunicaciones subterráneas para atomizar al bloque.
Si bien los distritos sostuvieron la unidad, hay posiciones disímiles puertas adentro. Por ejemplo, Alfredo Cornejo pule los detalles finales de un acuerdo electoral con La Libertad Avanza (LLA) en Mendoza, por lo que una guerra abierta con los libertarios podría complicar las conversaciones. Similar escenario vive Frigerio, quien apuesta a sellar su propio entendimiento con los cuarteles violetas de cara a las elecciones de octubre, donde deberá renovar sus tres bancas en el Senado.
Por fuera de ese esquema, Axel Kicillof (Buenos Aires), Ricardo Quintela (La Rioja) y el ya mencionado Ziliotto pretenden acelerar en los reclamos, consecuentemente con su posición opositora a Javier Milei desde el inicio de su mandato. Otros líderes de corte provincialista, como Alberto Weretilneck (Río Negro), Rolando Figueroa (Neuquén) y Claudio Vidal (Santa Cruz) son tiempistas y siguen con atención los vaivenes.
Los caciques arrastran un largo pliego de reclamos, que incluyen la parálisis de la obra pública, el estado de las rutas nacionales, la caída de la coparticipación federal y la discrecionalidad en el reparto de los ATN. A eso se les suma la falta de interlocutores con Nación, que permitan a llegar a entendimientos. Milei abonó esa postura en los últimos días, a afirmar que los mandatarios buscan «destruir al Gobierno nacional».
Entre los ausentes de las principales provincias agroindustriales se destacaron Maximiliano Pullaro, quien está abocado a la convención constituyente que reformará la Carta Magna de la provincia. También el cordobés Martín Llaryora, otro de los líderes dialoguistas que viene levantando el tono de sus quejas al oficialismo en el último tiempo.






