
Como cada año, la intendenta de Santa María, contadora Erica Yamila Inga participó como máxima autoridad municipal de la celebración del Wawa Inti en Fuerte Quemado, ceremonia ancestral que conmemora el nacimiento del nuevo sol durante el Solsticio de Invierno.
De acuerdo con la cosmovisión de los pueblos originarios, en este punto astronómico el sol se encuentra en su momento más distante de la Tierra, por lo que los rituales buscan «amarrarlo» y fortalecerlo para garantizar un ciclo venidero próspero para la agricultura y la vida comunitaria.

Una jornada cargada de reflexión y encuentro de la comunidad que tiene como epicentro a Santa María que posee el patrimonio para proyectarse como la Capital Nacional de la Arqueología. En el presente, sin dudas, su riqueza histórica constituye un atractivo turístico que conquista cada vez a más visitantes y es uno de los sitios más deslumbrantes para arqueólogos, investigadores y cronistas históricos de Pueblos Originarios.
En este lugar se hicieron pioneras investigaciones arqueológicas del país y en la actual gestión municipal que conduce la intendenta Erica Yamila Inga se viene avanzando en la identificación de sitios históricos y en la promoción de un turismo responsable con la conservación y reconocimiento del valor patrimonial de sus elementos naturales y culturales.
El Wawa Inti (Niño Sol) es una celebración ancestral que marca el solsticio de invierno y el Inti Raymi. Se lleva a cabo en el Predio Municipal de Fuerte Quemado (capital arqueológica de Catamarca, sobre la Ruta Nacional 40), destacándose por su feria de artesanos, gastronomía regional, música en vivo y la ceremonia del Inti Watana
Erica Yamila Inga es la actual intendenta del municipio de Santa María, Catamarca, localidad a la cual pertenece Fuerte Quemado. Es una figura política clave en la organización y promoción de eventos culturales de la región, incluyendo la celebración del Wawa Inti administrada por su gestión municipal.
Desde el inicio de su mandato en diciembre de 2023, se ha enfocado fuertemente en la obra pública regional —como las gestiones con el gobierno provincial para habilitar el nuevo puente sobre el Río Santa María— y en el fortalecimiento del calendario turístico-cultural de los Valles Calchaquíes, donde se inscriben tanto el Wawa Inti como la Fiesta Nacional «Santa María la Reina del Yokavil», que desde su gestión es superavitaria y se proyecta al país como uno de sus festivales mas convocantes, allegando fondos para sostener la cultura santamariana y obras comunitarias de alto impacto social y sanitario.
Las actividades principales se desarrollan en un espacio comunitario situado estratégicamente sobre la emblemática Ruta Nacional 40. Adicionalmente, los rituales y la observación astronómica clave vinculados al solsticio se realizan en el cercano sitio arqueológico e hito cultural conocido localmente como La Ventanita (o Intiwatana).
La jornada festiva y mística inicia por la mañana y se extiende hasta el atardecer con las siguientes propuestas culturales:
- Feria de artesanos: Exposición y venta de productos locales e identidad regional.
- Gastronomía regional: Puestos con comidas típicas e ingredientes de los Valles Calchaquíes.
- Música en vivo: Presentaciones continuas a cargo de artistas folclóricos locales.
- Talleres culturales: Espacios de aprendizaje sobre pintura, cerámica y saberes tradicionales.
- Ceremonia del Intiwatana: El ritual central para «amarrar al sol», un acto sagrado de agradecimiento, renovación de energías y esperanza comunitaria.
Para fomentar la participación y asegurar que toda la comunidad pueda asistir, la Municipalidad de Santa María habilita un servicio de transporte gratuito que conecta de forma directa la ciudad de Santa María con el predio de Fuerte Quemado.
La celebración no termina en Fuerte Quemado. Al amanecer del día siguiente se realiza el Inti Ñan en las Lomas del Inti Raymi en Santa María, comenzando a las 7 con limpiezas energéticas, sahumos comunitarios y la recepción de los primeros rayos del nuevo sol (Inti Churi).
Fuerte Quemado expone vestigios arqueológicos de culturas preincaicas

Trabajos de investigación sobre las culturas agroalfareras precolombinas de la provincia de Catamarca se encuentran entre los pioneros de la arqueología nacional argentina. Por este motivo, y por los sitios históricos que alberga y la manera en que su paisaje natural y humano se vincula con los vestigios de las comunidades que supieron habitarle en tiempos precoloniales, hay quienes anhelan que Santa María de Yokavil, cabecera del departamento Santa María en el extremo noreste de la provincia, pueda convertirse en la Capital Nacional de la Arqueología. En el presente, sin dudas, su riqueza histórica constituye un atractivo turístico que conquista cada vez a más visitantes.
Dos sitios inmediatos a Santa María de Yokavil conservan resabios de la vida incaica y preincaica de la región: “La Ventanita” (Intiwatana) de Fuerte Quemado, con una significación simbólica que permite acercarse a la cosmovisión originaria en medio de un paisaje imponente; y los restos de la ciudadela de Cerro Pintado en la localidad de Las Mojarras.
Unos once kilómetros al norte de Santa María de Yokavil, sobre la Ruta 40, se arriba a Fuerte Quemado, un pequeño poblado con reminiscencias vivas del pasado precolonial. La Ruta le atraviesa por el centro, con las viviendas en las orillas de la mítica traza, lo que constituye un atractivo extra para los visitantes.
Un recorrido de un kilómetro y medio lleva a un cerro, cuya cumbre se encuentra a unos 300 metros sobre el nivel del río Santa María. Desde allí se puede observar en 360 grados la inmensidad de este inasible paisaje precordillerano. Y allí mismo también se encuentra enclavado un símbolo de la cultura incaica: la “Intiwatana” o “ventanita”. A simple vista, no es más que un portal erigido con piedras. Sin embargo, en este lugar suele celebrarse cada junio el “Inti Raymi”, una conmemoración tradicional de los pueblos andinos que homenajea la llegada del solsticio de invierno.
Con una sorprendente precisión astronómica, a través del ojo que se forma en la “Intiwatana” se cuela cada año el primer sol del invierno y es también este lugar un punto impactante a través del cual los pueblos originarios supieron admirar las constelaciones.
Desde la cosmovisión originaria, se entiende que es ese primer sol del invierno el que augura el éxito de las cosechas, literal y metafóricamente. Y es en este lugar, desde donde a la madre tierra se le agradece la cosecha pasada y se encomienda la siembra por venir.
Por estas razones, Santa María de Yokavil se erige como un ineludible destino para quienes se sienten atraídos por el turismo arqueológico: una manera de viajar y descansar, indagando en la historia y en los orígenes de la propia identidad.
Una ventanita a la historia en Fuerte Quemado
A 11 kilómetros de Santa María atesora en un cerro huellas históricas, entre las que se destacan las del Imperio Incaico, así como artesanías de las primeras poblaciones de esa zona.
El sitio arqueológico Fuerte Quemado, vecino a Santa María en los Valles Calchaquíes de Catamarca, expone al turismo la riqueza arqueológica e histórica de las culturas santamariana, de Belén y San José, y la mezcla de los estilos arquitectónicos de los incas y de la colonia.
Este sitio es uno de los atractivos turísticos catamarqueños más visitados durante todo el año.
Fuerte Quemado, el último poblado del norte de Catamarca, en el límite con Tucumán, a 11 kilómetros de Santa María atesora en un cerro vestigios entre los que se destacan los del imperio incaico y muestras de las artesanías de las primeras poblaciones de esa zona.
El sitio, al que se puede llegar a pie desde el poblado, tiene una antigüedad de más de 600 años y está desarrollado en una superficie de un kilómetro cuadrado sobre el cerro Pintado.
La superficie está rodeada por pircas y otras paredes de baja altura junto a las cuales hay viviendas de planta rectangular, subdivididas internamente, y recintos circulares aislados.
En este espacio, declarado Patrimonio Histórico Provincial, quedaron huellas de las Guerras Calchaquíes, en las que se enfrentaron la confederación diaguita y el reino español, en las que desaparecieron las comunidades agrícolas asentadas junto a los ríos Calchaquí, Santa María, Yocavil, Abaucán, Hualfín y Belén.
En uno de sus cerros, por una ventanita de piedra, se cuela el primer sol de invierno, en referencia al arco de piedra que dejaron los incas, al cual llamaban “inti watana”, que significa observatorio solar o astronómico.
“Un sitio único”
Esa imagen sintetiza el valor arqueológico de los Valles Calchaquíes y es una de las razones para visitar este sitio único en el poblado de Fuerte Quemado las calles son estrechas y la ruta 40 lo atraviesa convirtiéndose en un sendero más, y ese motivo contagia a los turistas el andar cotidiano de un pueblo del noroeste argentino.
El arco o portal de piedra que conforma el inti watana se encuentra en la cima de un cerro, desde el cual a través de esa ventanita además se puede ver directamente el amanecer.
El 21 de junio, con el solsticio de invierno, (el inti watana) deja ver los primeros rayos del sol de esa estación, lo que los pueblos originarios llaman el Inti Raymi.
Este poblado, ubicado a la vera de la ruta 40, se caracteriza por sus casas revocadas con adobe, tal como estaban revestidas hace más de 1.800 años.
Entre otros atractivos históricos y arqueológicos, el pueblo cuenta con la construcción de adobe más antigua de la zona, que es una iglesia jesuita que data de 1879, un museo arqueológico con ruinas aborígenes muy bien conservadas, además del observatorio solar.
Los vestigios de Fuerte Quemado muestran restos de espacios donde funcionaron talleres para hilar lana de vicuña y de tareas de metalurgia con oro y cobre, y grandes espacios bordeados por pircas, que se destinaban a la agricultura.
Los alrededores de este sitio se caracterizan por la abundancia de algarrobos, chañares, tuscas, jarillas y retamas, entre otras especies de vegetación autóctona.
El santamariano conoce su origen, se reconoce en la memoria originaria y en estos últimos años, además, se viene constituyendo en un promotor y divulgador frente al arribo cada vez más importante de visitantes, ávidos de interiorizarse en la historia originaria que habita en cada piedra, en cada camino, en cada comida, en cada vivienda de este lugar. Y el turista, conforme pasan los años, va aprendiendo a reconocer la importancia de la preservación.
Acudir a los guías autorizados por parte de la provincia y del municipio, será una condición obligatoria para interiorizarse en cada uno de estos sitios, en sus senderos, y el respeto de las recomendaciones y los consejos de los lugareños, es fundamental para la preservación y la conservación del lugar.
Recorrer estos lugares y participar de estos rituales ancestrales es romper la barrera del tiempo para conectarse con un pasado que se resiste al olvido, y abre expectante un mundo para descubrir.






