Como adelantó DIARIO CALCHAQUI desde Buenos Aires ambos encabezarán las listas del Conurbano, lo que confirma el acuerdo de Kicillof con el kirchnerismo y Massa.El rol de la ex presidenta fue clave en el momento más tenso de la negociación en el peronismo. El gobernador se quedó con los primeros lugares en las secciones que marcarán el pulso de la elección.

Axel Kicillof se decidió: Verónica Magario y Gabriel Katopodis encabezarán las listas de la Tercera y la Primera Sección Electoral, el sur y el norte del Conurbano, las más importantes de la elección bonaerense del 7 de septiembre. La decisión de Kicillof de jugar a la vicegobernadora y su ministro más político es un gesto contundente de unidad con el kirchnerismo, luego de un cierre con las tensiones lógicas de los cierres.
«Todos unidos triunfaremos», bromeó un dirigente peronista que participó de las negociaciones que este domingo por la madrugada continuaban en La Plata.
La idea que Kicillof se quede con la cabeza de las dos listas más importantes fue de Sergio Massa, que buscó así comprometer al gobernador con la unidad y la campaña. Máximo Kirchner lo aceptó y buscaba como «compensación», quedarse con más legisladores.
Esta primer señal fuerte de unidad de Kicillof, le quitaba fuerza a los intendentes de su sector, que empujaban a nivel local una ruptura para presentarse con listas propias. «Axel, si los intendentes arman listas cortas debilitan las listas provinciales y eso te pega a vos», argumentaron los kirchneristas ante el gobernador.

La decisión de jugar a Magario y Katopodis en la elección bonaerense, confirma además que el peronismo entiende que se trata de una elección importantísima y arriesga a dos de sus figuras más potentes, que incluso se mencionaban como posibles cabeza de lista para las elecciones nacionales de octubre.
El segundo lugar en la lista del norte del conurbano sería para Malena Galmarini. Mientras que Magario -en la Tercera- estaría acompañada por el camporista Facundo Tignanelli. La candidatura de la vicegobernadora va a ser testimonial, por lo que en los hechos, Tignanelli ingresará como primer diputado de la lista.
En la segunda sección encabezará el intendente de Exaltación de la Cruz, Diego Nanni. Un «neutral» de muy buen diálogo con Kicillof, pero cercano a La Cámpora. Le sigue en la lista el ex intendente de San Andrés de Giles, Carlos Puglielli.
En la Cuarta, el interior rural bonaerense, encabezará Diego Videla de Lobos, un referente de Pablo Zurro, el intendente de Pehuajó ultracristinista. Le sigue Valeria Arata del Frente Renovador y el intendente de Alberti, Germán Lago, del Movimiento Derecho al Futuro.
En la Quinta, la ex candidata a intendenta de Mar del Plata y ex titular de la Anses, Fernanda Raverta de La Cámpora.
En la Sexta, que tiene como ciudad cabecera a Bahía Blanca, el candidato que liderará la boleta peronista es el incombustible Alejandro Dichiara, ex intendente de Monte Hermoso, que acompañó a Florencio Randazzo en una de sus aventuras electorales, para después regresar al peronismo. Fue el anfitrión de Cristina Kirchner en sus vacaciones en la costa. Le sigue en la lista Maite Alvado una diputada de La Cámpora.
En la Séptima ira María Inés Laudini de Azul y el intendente de Bolívar, Marcos Pisano. Por último en la Octava (La Plata), encabezará Ariel Archanco de La Plata, hombre de Máximo Kirchner. Le sigue Lucía Iañez, una diputada de Julio Alak, y Juan Malpeli, del Frente Renovador.


Cristina Kirchner cedió anoche ante un pedido de Axel Kicillof en el momento más álgido de las discusiones por las listas del peronismo. La ex presidenta aceptó que las dos secciones del conurbano sean encabezadas por candidatos del gobernador y eso allanó el camino para un acuerdo en el que se sigue trabajando.
Momentos de tensión
El sábado, en las primeras reuniones en La Plata, Kicillof arrancó pidiendo el 50% de las listas. Eso tensó el tramo inicial de la negociación. Mayra Mendoza y Facundo Tignanelli fueron los interlocutores de La Cámpora, mientras que Sergio Massa y Alexis Guerrera negociaban por el Frente Renovador.
Cerca de las 21 todo se empezó a complicar. Las discusiones se tensaron y durante largos minutos no hubo avances. Un importante funcionario del gobierno de Kicillof bajó la orden a todos los distritos para armar listas cortas. Fue un momento de euforia para los halcones del Movimiento Derecho al Futuro: la posibilidad de romper estaba ahí nomás.
Sucede que según el reglamento de Fuerza Patria, las listas debían firmarse con seis apoderados -dos de cada sector- a través de un sistema de firmas cruzada, es decir que ninguna candidatura podía aprobarse sin todas las firmas. En tanto, en aquel distrito donde gobierna un intendente peronista debían firmar todos los apoderados, pero la lista la armaba el intendente.
Por último, había un punto del reglamento que cobró fuerza en el momento en que desde el axelismo bajan la orden de armar listas cortas en todos los distritos: aquel intendente que tomaba la decisión de avanzar con una lista corta suponía que estaba abandonando el Fuerza Patria, por lo tanto, el peronismo tenía el derecho de armar lista en ese distrito.
Movimiento espejo
De ese punto se agarra Máximo Kirchner cuando hace lo propio y baja la orden para armar sin los intendentes axelistas las listas locales de Fuerza Patria. Se daba en ese momento un movimiento espejo. El armado de Kicillof armando sus listas y La Cámpora y el massismo armando en paralelo.
En ese momento se da la conversación entre el gobernador y Cristina. Axel planteó que las listas del conurbano las tenían que encabezar Verónica Magario y Gabriel Katopodis. Massa respaldaba a Kicillof, pero Cristina se resistía.
El planteo de la ex presidenta era que ambas candidaturas iban a ser testimoniales y que toda la oposición iba a salir a cuestionar esa estrategia que siempre genera polémica.
Kicillof insistió y defendió su plan. Argumentó que tanto la vicegobernadora como su ministro de Infraestructura medían bien en los sondeos que maneja el gobierno. Además, hizo foco en La Matanza -territorio de Magario- y planteó la necesidad de tracción la elección desde allí.
Cristina no cedía y Axel menos
La ex presidenta le pedía por Mariano Cascallares en la Tercera y Federico Achaval por la Primera. Los planteó como candidaturas reales, no testimoniales. Axel no quiso saber nada.
Fue el momento más caliente de la negociación. Nunca el peronismo estuvo tan cerca de la ruptura como en ese momento del sábado. «Era una coreografía para una guerra que no iba a suceder, pero si a alguno se le escapaba un tiro volaba todo por el aire», dijo a este diario una fuente que estuvo en la negociación.
Un clásico, se cortó la luz
En ese contexto le piden a Julio Alak que negocie con la Junta Electoral una prórroga porque se temía el peor desenlace. El intendente de La Plata navega en el submundo de la Justicia y conoce muy de cerca a las autoridades de ese organismo. Por entonces ya se había cortado la luz en los edificios afectados al cierre de listas.
Alak volvió a Casa de Gobierno con buenas noticias: había pedido una prórroga hasta el domingo a las 14 pero le dieron tiempo hasta el lunes a esa hora. Le dejaron bien en claro que la Junta no iba a trabajar un domingo.
Cristina finalmente cede y la negociación se destraban las cabezas de listas del conurbano. Más tarde, ya sobre la madrugada del domingo Kicillof, Massa, Tignanelli y Mayra siguieron punteando los nombres en el resto de las secciones. Hubo un acuerdo general por los primeros nombres.
En esos minutos en donde la unidad del peronismo casi fracasa hubo además fuertes presiones desde el Movimiento Derecho al Futuro hacia el propio Kicillof. Los intendentes Jorge Ferraresi (Avellaneda) y Mario Secco (Ensenada) estaban furiosos porque no conseguían meter legisladores e instaban a romper.
La crisis se agudizaba y todo confluía hacia la ruptura, con listas cortas. En ese momento lo convencen a Kicillof de que la lista corta en realidad lo terminaba perjudicando. El planteo era que la perfomance del gobernador se medirá por el resultado seccional, no por las 135 elecciones distritales.






