La «Doctrina Donroe» revela el nuevo eje de poder mundial: quién controle los minerales clave dominará la inteligencia artificial, la defensa y la energía.
El presidente Donald Trump ha multiplicado en las últimas semanas sus gestos de fuerza sobre Venezuela, Groenlandia y otros actores del hemisferio. Detrás de esas ambiciones aparece un hilo conductor claro: el control de minerales críticos, petróleo y recursos estratégicos clave para la inteligencia artificial, la defensa y el dominio global del futuro.

Tras la captura del líder venezolano, funcionarios de la administración Trump y analistas financieros comenzaron a destacar la magnitud de las riquezas naturales de Venezuela. Además del petróleo, el país concentra minerales de tierras raras esenciales para la industria de chips, un punto clave para reducir la dependencia de China, que hoy domina cerca del 90% del suministro mundial. «Tienen acero, tienen minerales, todos los minerales críticos«, dijo el secretario de Comercio Howard Lutnick (en la foto con Trump), quien aseguró que el presidente busca «reactivar» esa capacidad productiva.

El interés estratégico no se limita a Venezuela. Trump también volvió a plantear la posibilidad de tomar control de Groenlandia, un territorio clave por sus reservas de galio, germanio, indio, tantalio y paladio, insumos centrales para electrónica avanzada y baterías. Tanto Groenlandia como Venezuela cuentan además con litio, cobalto, níquel y torio, recursos decisivos para energía nuclear y centros de datos de IA. En el caso venezolano, se suma el coltán, vital para celulares, computadoras y vehículos eléctricos.
- El trasfondo es geopolítico y económico. Estados Unidos busca asegurarse insumos estratégicos para sostener su liderazgo militar y tecnológico, en plena competencia con China y en medio de la guerra comercial. Pekín ya ha usado su control sobre las tierras raras como herramienta de presión, restringiendo exportaciones y generando impacto en los mercados.
- Para la Casa Blanca, acceder a nuevos yacimientos podría convertirse en una ventaja decisiva.
Las críticas no tardaron en llegar. Las menciones a Groenlandia, la operación en Venezuela y el interés explícito por explotar recursos naturales alimentaron denuncias de conducta imperial y violaciones al derecho internacional, incluso dentro de la OTAN. Trump, lejos de retroceder, reivindicó una «Doctrina Donroe» de dominio hemisférico.






