La bronca de gobernadores aliados, radicales y macristas por las listas de los Menem ponen en crisis la mayoría de 87 «héroes» que blindaba los vetos de Milei.
El Gobierno recibió a ministros de Economía provinciales y les transmitió su negativa a discutir el proyecto para redistribuir diversos ítems de manera automática. Los mandatarios deberán definir si empujan la iniciativa al Congreso. Crece malestar.
«Definen los gobernadores». Lacónicos, los ministros de Economía provinciales salieron este martes de la reunión con funcionarios de Nación en el Palacio de Hacienda con una única certeza: la pulseada por fondos sigue abierta y al rojo vivo. El encuentro nucleó a representantes de los distritos de todo el país, quienes llegaron al edificio de Hipólito Yrigoyen 250 con el malestar por la caída de la coparticipación federal, la distribución discrecional de los Aportes al Tesoro Nacional (ATN) y la parálisis de obra pública como bandera.
El encuentro fue convocado por Luis Caputo en el marco del Consejo de Responsabilidad Fiscal, aunque su espíritu inicial se trastocó como consecuencia de la irritación imperante entre las jurisdicciones. Caputo no participó del mismo pero envió en su nombre al secretario de Hacienda, Carlos Guberman, uno de los interlocutores entre la administración de Javier Milei y los distritos en cuestiones de dinero.

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En la Casa Rosada la alarma es total. Son conscientes que hoy no hay número para sostener el veto al aumento de las jubilaciones que sancionó Diputados y espera su tratamiento en el Senado. La decisión de los Menem que avanzar con listas de libertarios puros, relegando a los aliados, armó un combo explosivo en diputados: gobernadores aliados, radicales con peluca y una buena parte del bloque macrista se alejaron de Milei.
«Eligieron poner al partido político por encima del del país», se quejó un gobernador que venía acompañando el plan económico del gobierno, con votos o abstenciones de sus diputados.
La bronca de los gobernadores crece y las reuniones del CFI son apenas la cara visible de un estado de asamblea permanente que incluye reuniones privadas y por zoom, que no trascienden. En esos encuentros los gobernadores debaten como lidiar con «los negociadores que impiden negociar», como los definió ante este diario uno de los mandatarios provinciales.

Por ahora, los gobernadores aliados tienen el cuidado de excluir a Milei de sus críticas y también rescatan a Guillermo Francos, aunque es evidente que no tiene poder para concretar lo que hablan. «Guillermo no viene con agenda oculta, el problema son los que priorizan las elecciones provinciales por sobre los acuerdos para transformar el país», se queja otro de los gobernadores aliados.
La situación es grave. La confianza de los gobernadores y diputados aliados con los interlocutores del Gobierno está seriamente dañada. Al desafío electoral en sus distritos se suma el enojo por el castigo digital de los trolls que maneja Santiago Caputo. «La falta de respeto es constante. Se ha perdido el foco. Han tensado la relación por resultados electorales mediocres que los trolls de Caputo venden como grandiosos», afirma el mismo gobernador.


En efecto, un repaso por las últimas elecciones confirma que a los libertarios le cuesta superar la franja de los 30 puntos que sacó Milei en la primera vuelta: en Salta sumaron un senador provincial de 12 en juego a costa de poner en crisis la relación con el gobernador Sáenz. En Santa Fe salieron terceros en constituyentes y este domingo en concejales y hasta perdieron Rosario, donde los Menem y Patricia Bullrich habían jugado todo en favor del periodista Pablo Aleart a quien desconocieron tras la derrota. En Jujuy se comieron una paliza demoledora por parte del gobernador aliado Carlos Sadir y en Misiones apenas superaron los 20 puntos. Y en Formosa Insfrán los barrió del mapa provincial.
La relación con Macri está rota y el acuerdo en la provincia de Buenos Aires avanza a disgusto de ambas partes, sólo sostenido por el entusiasmo de Cristian Ritondo, Guillermo Montenegro y Diego Santilli.
Con los radicales con peluca pasó algo parecido. De aquel asado en Olivos en el que el tucumano Mariano Campero se deshizo en elogios a Milei, a este presente: por decisión de los Menem fueron excluidos de los armados libertarios, a pesar de haber sido expulsados de la UCR por crear un bloque de apoyo al gobierno libertario.
Todo indica que Campero quedará afuera de la lista libertaria de Tucumán, como le pasó a su colega Martín Arjol, a quien se le negó lugar en las elecciones de Misiones, en una decisión que se confirmó pésima: se presentó sólo y consiguió un 7% de los votos que podrían haberle dado a La Libertad Avanza la victoria en la provincia.






