La línea de los Milei es no hablar del tema. No tienen en claro el impacto electoral, pero buscan instalar que no operaron para meter presa a la ex presidenta.
Los hermanos Milei bajaron la línea de despegarse de la condena a Cristina Kirchner y relativizar el impacto de la masiva marcha con la que el peronismo copó la Plaza de Mayo.
Si bien hay voces del gobierno que sugieren que habría que decir algo, la línea de los Milei es «no hacer olas» y no hablar del tema.
En la Rosada buscaron bajarle el tono a la marcha, que tuvo al presidente como el principal apuntado. «Es una marcha política en la que el gobierno no tiene nada que ver, es un reclamo del kirchnerismo a la justicia», dijeron desde el ala política del gobierno.
Es que la estrategia de los libertarios es instalar que ni el presidente ni sus subordinados operaron para meter presa a la ex presidenta. De ese modo buscan direccionar la ira del peronismo a Mauricio Macri y el Poder Judicial.
Cerca de Cristina, sin embargo, dijeron a este diario que pese a los vínculos de Macri con la Justicia, Milei quedará en la historia como el presidente que metió presa a la principal líder de la oposición.

Ese análisis revela la preocupación que hay en el gobierno de que el kirchnerismo escale el conflicto en la calle. Por eso hubo cautela en el operativo policial durante la última semana y evitaron la represión a la que ya acostumbraron a los jubilados en las marchas de los miércoles al Congreso.
En el ministerio de Patricia Bullrich dijeron que no va a haber una réplica del gobierno tras la marcha y creen que en las próximas semanas va a bajar la espuma. «El PJ la va a dejar sola», dijeron.
En el gobierno hay quienes creen que en octubre los puede beneficiar electoralmente la prisión de Cristina, pero no lo tienen claro.






