La jueza María Servini falló en contra del pedido de postergar las elecciones partidarias. La expresidenta será la nueva titular del partido desde el 17 de noviembre.


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Como adelantó DIARIO CALCHAQUI en primicia nacional desde Comodoro Py la jueza María Servini rechazó este viernes el pedido del gobernador de la Rioja, Ricardo Quintela, de postergar las elecciones internas del Partido Justicialista.
El fallo de la magistrada con competencia electoral dio lugar a la decisión de la Junta Electoral del espacio que impugnó la lista «Federales, un grito de corazón», por irregularidades en su presentación. Y validó solamente la lista Primero la Patria, con Cristina Kirchner como candidata, quien asumirá la conducción del partido el próximo 17 de noviembre.

La decisión de Servini ocurre luego de que el sábado, la Junta Electoral del Partido Justicialista (PJ) rechazara por unanimidad la lista del gobernador de La Rioja. Según explicaron, el candidato no contaba con los avales exigidos del 2% del padrón de afiliados.
La Junta Electoral del PJ impugnó la candidatura del gobernador porque su lista tenía 70.531 avales, pero solo 60.755 fueron registrados en las planillas de los avalistas analizadas por las autoridades.
Asimismo, precisaron que «de esos 60.755 avales se hallaron 6.809 inválidos por falta de documentos de identidad y 5.195 con documentos de identidad ilegibles o diferencias de firmas entre la que luce en el documento y la planilla».
Entonces, Quintela denunció un «accionar parcializado» de la Junta Electoral y decidió llevar la pelea al juzgado electoral a cargo de Servini, que finalmente falló en su contra.

¿Unidad ?
Trascendió que el gobernador riojano,» convencido de que la jueza Servini fue presionada fuertemente por Cristina y sus operadores judiciales «, decidió no apelar el fallo aunque tampoco reconocerá la conducción partidaria de Cristina.
En las últimas horas, desde el entorno de Kirchner le hicieron llegar la propuesta al riojano de encabezar la «Comisión de Acción Política», esto es una mesa que discute políticas pero que no tiene poder real en la fuerza. Quintela no la aceptó y comunicó que continuará disputando políticamente con el cristinismo.
El argumento es que es necesaria una renovación en el Partido Justicialista y que la ex jefa de Estado debería estar jugando un rol de «estadista» y no, metida en el barro de la política interna.
De esa manera, los indicios de un posible acuerdo para frenar la escalada de confrontación quedarían desechados.
El esquema de «unidad» conversado previo al pronunciamiento de Servini consagraría a Cristina como jefa formal del peronismo y contemplaría a Quintela y al resto de los gobernadores en un lugar preponderante en el esquema partidario, a partir del armado de una mesa política o un ámbito con un formato similar.
Pero la postura de Quintela dio vuelta el tablero.
Las secuelas
Lo cierto es que todo apunta a que las elecciones internas del Partido Justicialista finalmente no se realizarían. De haberse realizado, la victoria de Cristina era indiscutible, pero todo este escenario dejó importantes secuelas en el interior del peronismo.
Lo primero que se notó fue un claro esmerilamiento de la figura de la expresidenta. En el universo peronista no hubo una adhesión automática detrás de su candidatura. Y si bien sumó distintas adhesiones, generando cada vez más volumen de aceptación a su propuesta, también hubo muchos silencios que llamaron la atención.
El más notorio fue el de Axel Kicillof, el cual acentuó la interna en el territorio bonaerense. La indefinición del gobernador le ganó numerosas críticas desde La Cámpora, y desató un escenario de profunda tensión entre los partidarios de Cristina y los de Kicillof.
De esa manera, la verdadera interna por la conducción del justicialismo se instaló en la provincia de Buenos Aires. Ahí es donde la división del espacio se hizo más explícita y visible tras la convocatoria a las elecciones.
Esto despertó el enojo en la expresidenta, quien volvió a dejar en claro que ella no está dispuesta a competir dentro del justicialismo por ninguna candidatura ya que considera que las merece por derecho propio y que nadie tiene la entidad suficiente para desafiarla. Recordar el caso de Florencio Randazzo.






